sábado, 11 de junio de 2011

Sócrates y la innovación



Foto de Ian W Scott en Flickr

Parece que, al menos en este rincón del mundo occidental en que nos ha tocado vivir, una de las palabras claves en la últimos tiempos es INNOVACIÓN. A la vista del entusiasmo e insistencia con que es utilizada por la gente con influencia de todos los ámbitos, está claro que si queremos pintar algo y que se tenga en cuenta lo que hacemos, tenemos que ponerle una I bien grande en el nombre, preferiblemente precedida del signo de adición.
El concepto se presenta como la auténtica panacea que nos va a sacar de todos los líos en que nos hemos metido por culpa de nuestra proverbial aversión al cambio: crisis económica, educativa, política y todo lo demás.

Por eso me ha hecho gracia encontrar en este vídeo de CONOCITY, a Anil K. Gupta, un experto en el tema, incluyendo en su definición de los innovadores una versión de la máxima aquella que hizo famoso a Sócrates: "Sólo sé que no sé nada". Es decir, la primera condición para avanzar en nuestro conocimiento del mundo es el reconocimiento de nuestra ignorancia.



Traducción:
Pregunta: ¿Qué es una persona innovadora?
Respuesta: Para mí el requisito más importante para ser innovador es...Es una persona que piensa como un niño, una persona que básicamente dice: "yo no sé nada" o "puede que sepa algo, pero hay un montón de cosas que no sé". Porque la persona que está siempre buscando aprender, esa es al final la persona que va a ser innovadora. En el momento que dices, yo soy el maestro, yo lo sé todo, estás muerto.


Por cierto, Sócrates también practicaba aquello del "conocimiento colaborativo", por eso se pasaba los días dando la tabarra a sus conciudadanos para intentar aclarar con ellos los conceptos más importantes para la vida en común.

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